Hola mamis y papis, hoy os traigo un tema que solicitó una mami a través de la cuenta de Instagram de Hello Papis, la habitación compartida por hermanos.

Así que seguimos en la línea del primer post, mobiliario, elementos útiles e inútiles y añadimos algunos truquitos de interiorismo para dar mayor amplitud a los espacios.

Cuando tienes el primer hijo es difícil pensar más allá del momento presente. Sobretodo porque seguramente nada más des a luz lo último que querrás oír es “¿para cuándo el hermanito?”

Pero la realidad es que, si desde antes pensabais en tener más de un hijo, este sentimiento pasará, y llegará un día en el que te plantearás aumentar la familia. Y entonces puede que seas una de esas personas afortunadas que puede destinar una habitación para cada hijo, o puede que como la gran mayoría de los mortales, dispongas de un piso que se te queda pequeño, en el que un cuarto es tuyo y de tu pareja, el otro de los ordenadores y un tercero para todos tus hijos, sean uno o siete. Entonces empieza la verdadera batalla del estibador doméstico para meter dos camas en una sola habitación, guardar además toda la ropa, los juguetes y disponer de un pequeño espacio para el juego. ¿Difícil? Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Las casas no se agrandan por arte de magia, por lo que lo mejor será que planifiquemos con calma y desde el principio cómo podríamos disponer el cuarto de los niños cuando estamos pensando en ir a por el segundo.

No os voy a contar las opciones tradicionales como la clásica litera, o las camas en tren, pues ya las conocéis y entiendo que no son opciones que a priori te plantees con un solo hijo.

¿Cómo podemos aprovechar la habitación del primer niño para el segundo?

La semana pasada os hablé de una opción que cada vez está más de moda, por su comodidad, seguridad y por la autonomía que otorga al niño: las camas en el suelo estilo Montessori.

En este caso tienes dos opciones:

  1. El primer hijo duerme con un colchón en el suelo, sobre un somier, una cama en cajón o una superficie preparada para ello, por ejemplo con moquetas o aislantes. Ya sabéis que en éste último caso deberéis airear el colchón y darle la vuelta de vez en cuando.

Cuando el segundo hijo llega, no te encuentras con el problema de tener una cama suelta y meter con calzador la siguiente. Será tan sencillo como aplicar una solución clásica de las que hemos hablado antes. Una litera, camas en tren, en L, en paralelo,… solo tendrás que mantener el colchón y/o el somier que tenías y comprar el resto, por lo que no tendrás mobiliario sobrante o dispar con el nuevo estilo.

  1. Comprar desde el inicio una cama alta, tipo mezzanini. Éstas son camas del estilo de las literas pero con un solo somier en alto. Se sube a ellas con escalerilla, algunas además disponen de accesorios como tobogán, torre o tejado. Y debajo dispones de un maravilloso espacio de juego.

¿Y en los primeros meses no es peligroso? Pues sí, lo mejor será que durante los primeros meses montes la cama al revés. Es decir, el cajón de la cama abajo y las patas hacia arriba, guardas la escalera y decoras la habitación como más te guste. Entre las patas puedes solicitar a un carpintero que te haga unos listones estilo casita, o colgar banderines o guirnaldas. Tu hijo dormirá a ras de suelo, seguro, aislado del suelo y aprenderá a acostarse y levantarse él solito.

Más adelante, cuando el niño crece y aprende a subir por la escalerilla, es el momento de darle la vuelta a la cama y disponer del espacio que queda debajo para colocar juguetes, sacos, cestas o estanterías. Una buena idea es que pongas una lucecita colgante del somier y unos cojines en el suelo para construir una bonita zona de lectura.

Cuando llega el segundo hijo la cama y la habitación se mantienen. Solo debes despejar la parte inferior y añadir un colchón con o sin somier, como hemos explicado antes, y tendrás de nuevo dos camas, la de abajo segura para el bebé mayor y de nuevo estarás dándole la oportunidad a tu hijo pequeño de aprender autonomía.

Algunos ejemplos de estas camas son la Mezzanine Roxy de Conforama, que es la que yo tengo para mi hija, de momento montada al revés con el colchón en el suelo. Y la cama Kura de Ikea, que ya viene preparada para montar de las dos formas que os he explicado, y de la que además tenéis un montón de “tuneos” por toda la red.

Algunos trucos para dar amplitud al espacio:

La luz

Es importante que tengas en cuenta la luz natural que va a recibir la habitación de los niños. Si dispones de una buena orientación y grandes ventanales tendrás más opciones en cuanto a colores y mobiliario. Sin embargo, en una habitación oscura, lo mejor será que optes por colores claros y muebles blancos.

El color de las paredes

Una vez elegidos los colores con los que vas a pintar las paredes, has de prestar especial cuidado a la hora de colocarlos.

Un buen consejo es que la pared más oscura sea la que menor luz recibe, que normalmente será la que queda detrás del cabecero de la cama. De ésta forma, las paredes más claras recibirán más luz y darán amplitud al espacio.

Otra opción si dispones de un dormitorio alargado, es dar colores claros a los laterales más largos y los tonos más oscuros en paredes pequeñas. De ésta forma aumentaremos la sensación de amplitud en la habitación y parecerá más ancha. Los colores oscuros acercan y los claros alejan, por lo que la estancia dará sensación de anchura.

El color del mobiliario

Como hemos comentado antes, los muebles claros, en blanco y maderas claras darán mayor sensación de amplitud y luminosidad. Los oscuros sin embargo producen el efecto contrario, son muebles que tienen más presencia y protagonismo sobre otros elementos. En el primer caso, la ropa de cama tendrá más visibilidad que en el segundo, por lo que puedes pensarte primero a que quieres otorgar más importancia.

Otra opción de la que dispones si quieres dar color a la estancia, es optar por tonos neutros y claros en paredes y/o muebles y jugar con el color en los accesorios. Sillas o sillones, marcos de cuadros o fotos, cojines, cestos, baúles,…

Los espejos

Añadir espejos en una habitación es siempre una buena opción, y no solo por su utilidad. Un espejo consigue multiplicar el efecto de las dimensiones espaciales de la estancia, y además, por el reflejo de la luz aumentamos la luminosidad.

Es buena idea por tanto disponer de espejos en las zonas iluminadas, por ejemplo en las paredes donde incide la luz de una ventana y en las laterales en caso de habitaciones alargadas para darle más sensación de anchura. Sin embargo lo mejor es no abusar de ellos, un espejo sobre una cómoda o uno horizontal a la altura de la cama, sirven para dar amplitud y servicio a mayores y niños.

Con todo esto espero haberos ayudado para gastar lo menos posible en dinero, en trastos y en tiempo, para montar la habitación de los pequeños con vista a que compartan, o no, la habitación con un hermanito.

¿Te gustaría leer más artículos de ella?

Te invitamos a pasar por el perfil de Nuria donde encontrarás más… También te recomendamos el área de colaboradores en el blog donde podrás leer más artículos interesantes de otros profesionales que escriben semanalmente en esta sección con información útil referente a diferentes sectores.

¿Te ha sido útil este post?

Compártelo en las diferentes redes sociales clicando en cada una de ellas más abajo, también puedes inscribirte en nuestra newsletter para recibir más novedades como este post, además tendrás acceso exclusivo a descuentos y tiendas nuevas de nuestro directorio. Y com siempre te esperamos en los comentarios…

¿Como lo hiciste para adaptar la habitación de tu primer hijo con la llegada del segundo? Algún consejo que se nos haya escapado de la mano?

banner subscriptores

¿Qué estás buscando?

DESCARGA TU GUÍA DE 0 A 14 AÑOS GRATIS

Únete a HelloPapis y consigue GRATIS esta guía de crecimiento por edades además de muchos descuentos y promociones exclusivas
Únete a HelloPapis y consigue GRATIS esta guía de crecimiento por edades además de muchos descuentos y promociones exclusivas

Los más Populares de Hellopapis