La comunicación es una parte fundamental de la educación ya que según como comuniquemos obtendremos comportamientos diferentes. Cuando los hijos se equivocan o hacen cosas que a los padres no les gusta… ¿es culpa de ellos o quizás es que no se lo has comunicado como debías? Hoy nuestra colaboradora Raquel de Educa-t-nos nos hace reflexionar y nos da algunos consejos para mejorar la comunicación con los hijos.
entrevista raquel ripollLa comunicación es el intercambio de información entre dos o más personas realizada de forma consciente a través de la cual pactamos compromisos y expresamos sentimientos y emociones utilizando los gestos y la palabra.

Se trata de los cimientos de las relaciones interpersonales, es la que nos permite establecer una buena vinculación afectiva basada en la confianza y en la expresión de necesidades.

El establecimiento del vínculo afectivo y la calidad de la relación que establezcamos con nuestros padres dependerá, precisamente, de la interacción que iniciemos con ellos desde nuestra llegada al mundo forjando así un tipo de apego u otro.

Parece claro pues, cuál es la importancia de la comunicación en el desarrollo del individuo a todos los niveles y el poder que llega a tener esa comunicación que establecemos con nuestros padres como impulsor de un desarrollo infantil positivo y equilibrado.

Así, entendemos por comunicación respetuosa aquella en la que las partes implicadas pueden expresar lo que piensan y sienten sin miedo a ser juzgados o rechazados. Con esto quiero decir que la comunicación respetuosa significa aceptar lo que la otra persona nos dice aunque no estemos de acuerdo (no es lo mismo). Se trata de demostrar que le estamos escuchando y nos interesa lo que nos cuenta a través, tanto de nuestras palabras, como de nuestro lenguaje corporal.

mejorar la comunicaciónComo toda comunicación, la comunicación respetuosa debería empezar desde que el bebé nace, con las distintas formas en que nos relacionamos con él, pero aunque nuestros hijos ya no sean bebés podemos empezar a ponerla en práctica sea cual sea su edad. Nunca es tarde.

Para poder llevar a cabo este tipo de comunicación es necesario que hayamos desarrollado una serie de habilidades básicas que, desde ya, te invito a trabajar ya que te servirán en todos los ámbitos de tu vida.

Estas habilidades son:

  • Comunicación emocional: validar emociones. Vivimos en una sociedad en la que la idea de que hay emociones buenas y malas está muy enraizada y que si no hablamos de ellas o las ocultamos éstas desaparecerán. Nada más lejos de la realidad. Todas las emociones son necesarias y cumplen una función. No podemos elegir cómo nos sentimos. Son señales que nos envía nuestro cuerpo para movernos a actuar. Es importante que ayudemos a nuestros hijos a poner nombre a sus emociones mostrándoles que nosotros también sentimos esas emociones.
  • Empatía. Hay que tener muy presente que las “malas conductas” de nuestros hijos no son más que su forma de expresarnos una necesidad no satisfecha, una emoción que necesitan expresar y no saben cómo hacerlo. Es importante aprender a ponernos en su lugar y ver el mundo desde SUS ojos. Ver SU realidad, no la nuestra. De esta forma podremos actuar evitando muchos conflictos.
  • Asertividad. La asertividad es aquella habilidad que implica defender nuestros derechos y expresar nuestros sentimientos, creencias y deseos de forma directa, honesta y apropiada pero sin violar los derechos de los demás. Para ser asertivo hay que tener en cuenta la actitud, la serenidad, el respeto y la cordialidad con la que nos expresamos, así como el esfuerzo que tenemos que hacer por comprender a nuestros hijos y ser empáticos con ellos, ya que si utilizamos la asertividad con demasiada dureza, nos acercamos peligrosamente a la agresividad. Hay que ir con cuidado.
  • La escucha: aprender a escuchar, escuchar sin juzgar. Tenemos tendencia a escuchar para responder a lo que nos dicen y eso no es una escucha activa. Muchas veces escuchamos a nuestros hijos dándoles soluciones o restando importancia a lo que nos cuentan. Debemos intentar no caer en eso. Es importante ser capaces de analizar las situaciones que nos plantean sin emitir juicios ni dar soluciones. Teniendo como único objetivo saber lo que sucede e invitándolos a que sean ellos quienes reflexionen y encuentren la solución a sus problemas. No es una habilidad fácil de poner en práctica, pero hay que intentarlo y poco a poco irá saliendo sola.
  • Comunicación no verbal: tono, gestos y mirada. Por norma general, tendemos a olvidar que nuestro cuerpo transmite información constantemente sobre nuestros deseos, intenciones, estados de ánimo…Incluso cuando no hablamos, nuestros gestos, la postura, nuestras expresiones…hablan por nosotros y pueden resultar muy expresivas, por lo que no debemos centrarnos sólo en nuestras palabras, sino también debemos prestar atención a nuestro lenguaje corporal.
  • Comparaciones y etiquetas. Las etiquetas y comparaciones sólo sirven para limitar. Hay que intentar evitar su uso dejando a nuestros hijos libertad para ser ellos mismos, para ser auténticos, para ser su propio yo, demostrándoles que los amamos de forma incondicional y que confiamos en ellos plenamente, sólo así conseguiremos que sean seguros, independientes y respetuosos con los demás.
  • Los elogios. No se trata de no elogiar a nuestros hijos, sino más bien de la forma en que lo hacemos. Los elogios deben ser específicos y sinceros para que tengan un efecto positivo. No es lo mismo decir: “Eres muy ordenado” que decir “Has recogido muy bien tu habitación”. Se trata de concretar lo que ha hecho bien y porqué nos ha gustado.
  • Chantajes, amenazas, castigos. Al utilizar este tipo de recursos para educar nuestros hijos, en realidad, lo que les enseñamos es:
    • Que la violencia es una herramienta básica para enseñar o aprender.
    • Que las diferencias se resuelven con violencia.
    • Que cualquiera puede abusar de ellos física o emocionalmente.
    • Que puede abusar de aquellos a quien considere inferiores.
    • Que se deje abusar por aquellos a quien considere superiores.
    • Que quien más le quiere en este mundo puede provocarle dolor y miedo.
  • Resolución de conflictos: modelo ganar-ganar, negociación. Hay que intentar utilizar los momentos conflictivos para crecer como personas en lugar de verlos como algo negativo. ¿Cómo? Utilizando la estrategia ganar-ganar, que no es más que afrontar el conflicto con voluntad y creatividad para que todos logremos nuestros objetivos, buscando soluciones que nos tengan en cuenta a todos los implicados.

Espero que os animéis a cambiar la forma en que os comunicáis con vuestros hijos, ya que sólo así conseguiremos un mundo con personas respetuosas, capaces de resolver conflictos sin violencia, autónomas e independientes.

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