¿Estás embarazada y buscas ideas para preparar la habitación de tu bebé? ¿O quizás tu hijo/a esta creciendo y necesitas redecorar y adaptar su habitación a su crecimiento continuo? Nuria de la tienda Cominos Kids no habla desde su experiencia en como ha adaptado la habitación de su bebé a cada etapa según su desarrollo.

Inauguro mi colaboración en el blog con un tema un poquito más genérico, que espero os pueda ayudar a preparar la habitación de vuestro bebé a grandes rasgos, y más adelante, poco a poco ir entrando en materias más específicas.

Cuando tuve que preparar la habitación de mi hija, hace ya 2 años, no tuve dudas al respecto, y sin embargo, cometí algunos errores.

Mi idea de habitación infantil era la tradicional: armario, cómoda cambiador, cuna y sillón de lactancia.

Me enamoré perdidamente de un conjunto de muebles de Ikea, que aunque era de adulto, le daba ese toque dulce y shabby que yo buscaba para mi niña. En principio me hacía falta el armario y la cómoda, pues de momento no pensábamos hacernos con cama y la cuna en el conjunto no existía. Lo que sí hicimos fue coger la mesilla de noche pensando en la futura habitación de mayor, con cama y en cómo quedaría todo el conjunto.

Aquí ya cometimos algunos errores, y algunos aciertos. Os lo voy a contar por etapas:

Recién nacido 0-6 meses

Lo recomendable en esta etapa es que el bebé duerma en la habitación de los padres. Ya sea en su minicuna, en colecho o en cuna grande. Por lo que a la habitación de tu bebé todavía no le darás demasiado uso.

Mi recomendación es que, para esta etapa tengas un armario y una buena cómoda donde quizá al principio te baile toda la ropa, pero que agradecerás en pocos meses si dispone de unas buenas dimensiones. Sobre la cómoda además, podrás disponer el cambiador de bebé y algún cestito con las cosas de aseo esenciales. Cremitas, gasas, suero, toallitas… ya que este será tu día a día con tu hijo los primeros meses.

En nuestro caso, además de esto, pusimos allí la cuna grande y un sillón de lactancia. Lo del sillón de lactancia, en mi opinión es evitable, sobretodo si amamantas, porque la mayoría de veces lo harás sobre la cama o el sofá. Es verdad que durante el día, y sobretodo si hay gente en casa, constituye un buen refugio para retirarte y estar a solas y tranquila con el bebé en un sitio cómodo. Pero en mi opinión es un elemento totalmente prescindible porque ¿qué harás luego con él? ¿dispones de espacio para reubicarlo? Piensa en esto antes de hacerte con uno porque luego constituye un elemento muy importante para colocar ya veces termina siendo un trasto.

El bebé de 6-18 meses

Cuando el bebé cumple los 5 o 6 meses te das cuenta que la minicuna, en caso de usarla, se le queda pequeña. Por lo que surge la siguiente pregunta ¿colecho, habitación de los papas o habitación infantil?

Si haces colecho, la respuesta es sencilla, y el uso de la habitación del bebé seguirá siendo el mismo. Contenedor de ropa y juguetes, cambiador y retiro espiritual. Aunque es cierto que si tienes una cuna allí, ahora podrás acostarle las siestas en su cuarto.

Pero ¿y si no haces colecho? ¿es mejor dejar al bebé dentro o fuera de la habitación de los papas? Pues no creo que haya respuesta buena. Lo que sí es cierto, y en lo que se ponen de acuerdo todos los expertos en materia, es que, para tener una crianza respetuosa, lo mejor es que cada familia, en función de sus necesidades y de las del bebé, haga su elección.

Nosotros decidimos pasar a la niña a su cuna, pero dejarla en nuestro cuarto. Mi hija es una niña con el sueño muy ligero, inquieto, y es muy independiente. Empezó a rechazar el colecho, se movía mucho y no nos sentíamos cómodos ninguno de los tres, pero sí queríamos seguir durmiendo juntos.

Aquí vino el siguiente error cometido. La cuna grande, que había estado en su habitación desde antes de que naciera, tuvo que ser desmontada y vuelta a montar junto a nuestra cama. Además, la preciosa ropa de cuna, elegida con todo el cuidado y con los colores perfectamente combinados con su cuarto, se fue al traste. Para empezar hubo que lavarlo todo por si pudiera haber acumulado polvo, y después tuvimos que guardar los edredones y sábanas. Solo utilizamos las bajeras y la chichonera, la niña no aceptaba dormir tapada y además hace poco me enteré que tampoco era recomendable, por lo que optamos por comprarle un saco de dormir de los que van con tirantes encima del pijama. Así que me dejé juegos de cuna sin estrenar.

Su habitación quedó entonces con un hueco en el que pusimos uno de nuestros aciertos. La famosa y archiconocida estantería KALLAX de Ikea.

Para entonces ya habíamos pensado que nuestra hija tendría una habitación lo más Montessori posible. Por lo que esta estantería nos vino perfecta para colocar sus juguetes organizados. Pusimos una alfombra suave y mullida delante, y además colgamos un perchero a su altura para que poco a poco fuera empezando a colgar allí sus cosas. También nos hicimos con dos estantes estrechos, modelo MOSSLANDA de Ikea para colocarle también a su altura todos sus libros y que fuera ella misma la que en cada momento eligiera la actividad a realizar.

La verdad es que en esta etapa utilizamos muchísimo la habitación pese a que ella no dormía allí, pues se convirtió en un excelente cuarto de juegos y un lugar de sueños y aprendizaje.

Y aquí la primera vuelta de tuerca que le di al concepto de habitación infantil. De volver a empezar, la convertiría en cuarto de juegos desde el principio. Montaría la cuna directamente en mi habitación cuando la necesitase, y no antes, invertiría menos en ropa de cama y prescindiría del sillón de lactancia. Así conseguiría un buen espacio desde el primer momento acondicionado para poner al bebé recién nacido, con un espejo horizontal apoyado en suelo, móviles de colores, alfombras de juegos donde ponerlo boca abajo a ratos y cestos de juguetes.

El bebe se hace mayor: más de 18 meses

A los 18 meses decidimos pasar a nuestra hija a su habitación. Entre otras cosas para que ambas partes descansáramos mejor, pues tanto ella como nosotros nos despertábamos al menor ruido sin importancia y nos desfavorecía muchísimo el sueño.

Fue entonces cuando tomamos la decisión de ponerle una cama en el suelo, de nuevo al estilo Montessori. Y entonces es cuando terminé de ver qué errores y qué aciertos había cometido desde el principio.

El sillón de lactancia, que ya no usábamos nunca, sobraba por completo. No cabía. Tampoco cabía en el salón y nadie quería que se lo prestáramos. Acabó en nuestro cuarto, en un rincón donde molesta más que se aprovecha y lo usamos de perchero más que de sillón.

La mesilla de noche que compramos en su día a conjunto con el resto de muebles, se convirtió en otro estorbo, pues con una cama en el suelo se hacía bastante inútil tenerla y ocupaba un espacio valioso. También se vino para nuestro cuarto, un trasto más al que espero algún día darle uso cuando mi hija tenga una cama más alta y acorde al estilo.

La cómoda y el armario grandes siguieron siendo un acierto. Para entonces, la cantidad de ropa acumulada, pijamas, chaquetas, zapatos y complementos sumaba ya una cantidad importante. Aún así tocaba ir metiendo en cajas lo que quedaba pequeño y guardarlo en otro sitio.

Las estanterías Montessori cambiaron su ubicación al entrar la cama, pero siguen siendo una parte fundamental de la habitación de mi hija. Además hemos ido complementándola con cestos, y cajas de madera donde tenemos los puzles y las construcciones en perfecto orden.

Conclusión

Como resumen, y siempre desde mi opinión y experiencia, que a fin de cuentas es una de tantas, intentaría seguir el siguiente esquema para el cuarto del bebé

Etapa 1: cómoda y armario de grandes dimensiones. Espacio amplio en el suelo para alfombras, juguetes y cestos.

Etapa 2: Añadir la cuna en caso de independizar al bebe y/o una estantería a su altura donde organizar todos los juguetes.

Etapa 3: Cambiar la cuna por una cama bajita, a ser posible en el suelo, donde el bebe fomente su autonomía y reubicar las estanterías. Añadir estantes bajos, percheritos y cajones donde ordenar todos sus juguetes y ropita, de modo que pueda ser él mismo quien vaya eligiendo en cada momento a qué quiere jugar o qué ropa ponerse.

Como veis, todo esto sigue un poco la filosofía Montessori, que os nombraré más de una vez, y que por supuesto no tiene por qué ser lo ideal para todas las familias. Pero espero al menos haber puesto un poco de luz en esto de los muebles útiles e inútiles con los que nos hacemos antes incluso de que le bebé venga al mundo.

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Y te preguntamos… ¿Tu también te has arrepentido de la primera habitación que le compraste a tu bebé? ¿Ha sido modificando su espacio a medida que iba creciendo?

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