Una vez leí en un libro de crianza una frase que me hizo reflexionar mucho, los padres anhelamos adultos seguros de si mismos, independientes y con iniciativa, pero criamos para tener niños sumisos. ¿Como esperamos criar y llegar a educar adultos seguros si hacemos de todo para que nuestros hijos hagan lo que les decimos nosotros? Ana Isa de Engumama nos habla de un tema muy necesario, de la autoestima de nuestros hijos, de como fomentarla y sobretodo la importancia de esta. ¡No dejes de ayudar a tu hijo con su autoestima, en un futuro te lo agradecerá! Como padres y madres deseamos que nuestros hijos sean, adultos sanos, seguros de sí mismos, que se valoren, se respeten, sean autónomos y responsables de sus decisiones… Pero esto no ocurre así por arte de magia. Antes, hemos debido de sembrar la semilla que hará que nuestros hijos crezcan sanos emocionalmente y con una autoestima positiva.

La autoestima no es otra cosa que la valoración que cada uno hacemos de nosotros mismos.

Es algo que se va construyendo a lo largo de la vida, pero es durante los primeros años de la infancia, momento en el que el cerebro está en pleno desarrollo, cuando se sientan las bases de ella. Las vivencias que el niño tenga en esta primera etapa de su vida, dejarán una huella imborrable en su persona. Por esto, es importante como padres fomentar la autoestima de tu hijo.

¿Cómo se forma la autoestima?

Desde el mismo momento en el que nos planteamos ser padres y madres, ya estamos contribuyendo a la formación de la autoestima de nuestros hijos. La forma en la que los hemos concebido, gestados, parido, los primeros vínculos que establezcamos con ellos, influirán considerablemente.

Durante los primeros meses y años, el bebé será una persona totalmente dependiente de sus figuras de apego- principalmente de la madre- y necesitará vincularse a ellas para poder sobrevivir y desarrollarse saludablemente. La base de una buena autoestima es el apego seguro con las personas de referencia.

Nacemos muy inmaduros y a estas edades tempranas los bebes cuentan con muy pocos recursos para hacer frente a las adversidades del entorno y son totalmente dependientes de los demás. En función de cómo sea la respuesta que dan las figuras de apego a esa necesidad de dependencia, y más tarde también dependiendo de la interacción con el ambiente, el niño irá construyendo progresivamente una imagen de sí mismo y del lugar que ocupa en el mundo.

Reconozco que no es fácil atender esa dependencia absoluta de nuestro bebé, porque criamos en soledad, sin apoyos que nos sostengan y nos ayuden allá donde nosotras no llegamos. Además corremos el riesgo de caer en tópicos sociales que nos dicen que no debemos atender el llanto del bebé porque nos toma el pelo, que no debemos cogerlo en brazos porque se malacostumbra, que debemos ignorar sus rabietas, que no debemos acompañar sus miedos durante la noche porque tiene que acostumbrarse a dormir solos, que hay que castigarles para que aprendan… Pero justo va a ser la satisfacción de esas necesidades emocionales, la atención de su llanto, la crianza en  brazos, con contacto, el acompañamiento emocional, la validación y legitimación de sus emociones, el respeto hacia su persona… lo que va a permitir que el niño crezca sabiéndose aceptado, amado, respetado, querido, y de esta manera, desarrolle una imagen positiva de sí misma. Justo esto  es lo que le ayudará a construirse como unas personas seguras de sí misma, sintiéndose merecedora de vivir en este mundo y sabiendo que sus necesidades y demandas son importantes y legítimas.

¿Porque como padres le debemos fomentar la autoestima?

Esta dependencia inicial, no será para siempre. Si se han respetado, valorado, querido, si se han atendido las demandas emocionales, si el niño percibe el mundo como un lugar seguro que merece la pena ser explorado, dará paso de manera progresiva a una independencia. Por el contrario, si desoímos sus llantos, les negamos los brazos, los abrazos, las caricias, si ignoramos sus emociones, sus demandas, sus necesidades… crecerán con la idea de que son personas que no merecen nada, que no son importantes, que el mundo es un lugar hostil y del que no pueden esperar más que sufrimiento.  Pero sobre todo, serán personas que en el futuro tendrán que suplir las carencias emocionales que no fueron satisfechas en de su infancia.

La crianza con contacto, la alimentación a demanda, el sueño tranquilo y seguro, la atención del llanto, el acompañamiento emocional… hace que nuestros hijos se sientan seguros, queridos, importantes…No tengáis miedo a abrazar, a querer, a cogerlo en brazos a atender, a besar, a acompañar los miedos, a maravillarse por los logros que consiguen, a respetar sus ritmos, sus emociones. Estáis sentando las bases para ese adulto seguro, sano y feliz que todos anhelamos como padres.

fomentar la autoestima

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